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Oficios

 

 

La Resinación.

 

resina1La obtención de la resina o de la miera la hemos de remontar a la etapa en que el hombre ocupara territorios abundantes en coníferas. Los clásicos escribieron de este producto al igual que el de la pez, y de las aplicaciones que les daban. (Plinio. Naturalis Historia XVI).

En las primera décadas del siglo pasado, como veremos a continuación, el resinero, jornalero a destajo, cobraba en función del producto conseguido, de ahí que la jornada superara las dieciséis horas diarias, incluidos sábados y domingos. Un duro esfuerzo.

Muy semejante al oficio de carbonero, este trabajo suponía un ingreso extra, dado          que las labores agrícolas representaban la principal ocupación.

Cada trabajador tenía un espacio físico dentro del pinar que se denominaba mata, nombre que se daba al conjunto de cinco mil pinos.

Entre los años 1920 y 1925, según zonas, aun siendo dentro de la misma provincia, se comenzaron a resinar algunos montes como los de Talveila, Vadillo, Casarejos y San Leonardo. En cambio se hubo de esperar al año 1931 para que Navaleno y el Monte núm. 89 de San Leonardo pudiera extraer tal producto.

 

Trámites y desarrollo del trabajo.resina2

Hecha la subasta, el Distrito Forestal entregaba oficialmente al responsable, acta donde se relacionaban los pinos adquiridos para su resinación. El árbol había de tener, como mínimo, un diámetro de 30 a 35 centímetros medido a la altura del pecho. (C. Rubio de la Iglesia. San Leonardo: Historia y Cultura. Soria. 2004)

La primera labor consistía en desroñar o quitar la corteza del pino en la zona donde se va a resinar. Al mismo tiempo, al pie del tronco, se hace un corte vertical, estrecho y alargado, denominado cara (50 cm. de alto, 12 de ancho y 1,5 de profundo). En la parte inferior se colocaba una grapa que conduciría la miera al recipiente de barro colocado debajo de ella. Este recipiente, en su base se apoyaba en una punta clavada en el propio pino.

 

Cada corte o cara duraría una campaña, entendiéndose por tal el tiempo de resinación que media entre el primero de marzo y el 15 de noviembre.

 

En la campaña siguiente la incisión inicial se alargaba en 60 centímetros como máximo, manteniendo la misma anchura y profundidad inicial. Se elevaba la grapa y el recipiente hasta el pie del nuevo corte. Y así el  mismo procedimiento en la tercera, cuarta y quinta campaña. La cara que se daba en el cuarto año no podía superar la altura de 80 centímetros y en el quinto año 90 centímetros. La anchura no excedería en el tercer año los 11,5 centímetros y 11 en los dos siguientes.

             

 

 Quinquenio Altura Anchura Profundidad
Año Primero 50 cm. 12 cm. 1,5 cm.
Año Segundo 60 cm.(1,10 m.) 12 cm. 1,5 cm.
Año Tercero 60 cm.(1,70 m.) 11,5 cm. 1,5 cm.
Año Cuarto 80 cm.(2,50 m.) 11 cm. 1,5 cm.
Año Quinto 90 cm.(3,40 m.) 11 cm. 1,5 cm.


Al conjunto de estos cinco años se les denominaba quinquenio. Llegado al sexto año, -primero de un segundo quinquenio- se procedía de igual modo que al inicio, dejando de la entalladura anterior una distancia o entrecara  de 3 a 5 centímetros. Dado que la circunferencia del árbol, era de 90 centímetros y contando el crecimiento propio del árbol, la posibilidad de resinado de un árbol era de siete a ocho quinquenios por lo que la explotación podía alcanzar de 35 a 40 años, al cabo de los cuales, ya agotados, estos pinos se cortaban para madera.

 

Rendimiento.resina3

En el pino negral el rendimiento estaba entre 2,5 y 3 kilogramos por año, siendo más bajo en el pudio cuyo promedio oscilaba entre  1,5 y 2 kilogramos.

Dependiendo del calor del verano se habían de dar más o menos picas. Normalmente cada cinco o seis días se renovaba la herida, en cambio en otoño y primavera cada siete o nueve días. Otra labor a realizar consistía en la recogida o remasa  de la miera caída a los cacharros o recipientes de barro y echarla en latas; una vez llenas éstas, los resineros las transportaban a hombros y vaciaban en los barriles o cubas situados en  distintos puntos del monte. El transporte de estas cubas hasta la fábrica se realizaba con carretas, después en camiones, aunque en numerosas ocasiones las caretas tenían que sacar las cubas a carga dada la inaccesibilidad de la zona.

 

resina4Proceso Industrial.

Una vez el producto en la fábrica -industrias resineras- se iniciaba la transformación de la savia del pino separando la colofonia del aguarrás (20% de aguarrás  y un 70% de colofonia) El otro 10% correspondía a ripios o impurezas.  Distintas empresas del ramo de la química compraban estos productos, que posteriormente en gran medida exportaban. Estas destilerías trabajaban desde mediados de mayo hasta los primeros días de diciembre. El hecho de que en 1959 la producción de aguarrás y colofonia se cifrara en tres millones de kilogramos, cuando la capacidad de las industrias de la Región Pinariega arrojaba un montante posible de transformación de siete millones de kilogramos, nos da una clara idea del receso en la demanda.

La primera fábrica española dedicada a la destilación de este producto se estableció en Hontoria del Pinar, en el año 1948, promovida por D. Pedro Egaña. Tanto ésta como otras instalaciones tuvieron una corta existencia. El recelo de las gentes, el impedimento por parte de los centros  oficiales a otorgar concesiones, la falta de comunicaciones que encarecían el transporte, el escaso consumo y la baja rentabilidad de las inversiones, obligaron a sus promotores a abandonar los proyectos.

Es Kleipenning quien nos aporta algunos datos sobre estos montes:


Árboles resinados en la campaña 1928 1940 1959
San Leonardo. Monte núm.89 ----- 27.780 ------
San Leonardo. Monte núm.90 111.000 90.715 39.304

 

 

 

Producción resinera del Monte núm. 89 .- La producción anual del Monte 89, en San Leonardo ascendió a 1,63 kg./pino, en el decenio anterior  a la ordenación.

 

Baja rentabilidad. Causas. La producción media de resina por árbol en esta región soriana, como indicábamos anteriormente, era de 2,5 a 3 kg.  Comparada ésta con otras regiones españolas el nivel era muy bajo. La causa la habríamos de buscar en los cortos veranos o en las condiciones de muchos montes de pino negral, tan extraordinarias para la producción de madera, pero no las más adecuadas para la resinación. El pino pudio en esta región aportaba poco jugo .

Sirva como dato estadístico la relación de empresas y particulares que se dedicaron en la campaña de 1959, a este tipo de explotación:

              

 

García Segovia San Leonardo (Soria)
Ayuso, Ayuso San Leonardo (Soria)
B. Mesa García Hontoria del Pinar (Burgos)
F. Mesa Hernández Arauzo de Miel (Burgos)
Industrias del Pino Sala de los Infantes (Burgos)
Unión Resinera Española Cabrejas (Soria)
Casado Ortega Cubilla (Soria)
Martínez de Tejada Matamala de Almazán (Soria)
Beltrán y Jiménez Tardelcuende (Soria)
Vidal Gil Sanz Sanchonuño(Segovia)

 

 

Como resumen de lo que fuera una profesión , motivos económicos y nuevas alternativas dejaron relegada la explotación resinera de los montes, lo que además supuso la pérdida de ocupación de muchas familias dedicadas a esta labor.

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